Entrevista a Susanna Palazuelos

Por Lauri García Dueñas

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“Somos amantes de las cosas sencillas que hacen la vida hermosa”

Susanna Palazuelos, una de las más reconocidas banqueteras de México, dirige desde 1977 uno de los negocios de banquetes más importantes del país. Ha trabajado en Europa, Asia, Oceanía y América, y es autora del libro “Mexico The Beautiful Cookbook” con más de 800,000 ejemplares vendidos.

A pesar de la fama y los premios, Susanna es una mujer sencilla y cálida quien asegura que lo más importante es hacer algo por los demás. 

¿Cómo se fraguó su proyecto de banquetes?

Todo el mundo me ofrecía trabajo pero me dije ‘qué puedo hacer por mi misma’, ‘me quiero independizar’.

Le dije a mi marido ‘yo no quiero que tú trabajes tampoco’, ‘vamos a ver qué negocio podemos hacer’, pusimos un Delicatessen, pensando que todo el mundo comería como yo quería que comieran, pero la gente de Acapulco y el personal no sabían preparar todas las cosas que vendíamos. No nos fue muy bien.

Me programé cada noche, antes de dormir, pedir lo que más quería Después de dos meses, como a las 4 o 5 de la mañana, me despertó un flashazo, una pantalla con unas letras que decían CATERING.

Al día siguiente, me invitaron a una cena, les llevé las cosas que tenía en el Delicatessen, estábamos en la mesa con mi amiga y ella me dice ‘dónde conseguiste estas maravillas’, le respondí ‘del Delicatessen, pero también tengo el negocio de catering’, banquetes.

Al día siguiente, me llamó y me dijo que quería que yo inaugurara su restaurant, que me encargara de los canapés y de todo lo que se iba a servir.

Luego, empezaron a pedirle al restaurant que hiciera lo mismo pero ellos dijeron: ‘No lo hicimos nosotros sino Susanna que tiene un servicio de banquetes’. Y así fue como empecé: de boca en boca. 

Pedí un préstamo en el banco para comprar mi primera casa de banquetes y empecé a decretar, a hacer todo lo que decían (las enseñanzas), a pedir a Dios que me ayudara. Cuando llegué al banco y el gerente me dijo que sí me daba el préstamo, no podía creerlo porque era cuando el dólar se había disparado y en ese momento había una situación terrible en México.

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A las personas que están queriendo empezar un proyecto, qué les pudiera compartir…

Trato de estar conectada a esa energía divina que me ilumina, la que me muestra el camino en todo lo que tengo que hacer.

Les diría que traten de hacer lo mismo. Les diría que por favor no crean que solo somos un costal de carne y hueso, sino que usen ese potencial enorme que es Dios.

Les diría que no solo crean que son ellos los que pueden lograr todo por sí mismos, que busquen la ayuda que tenemos como seres humanos, pues somos parte de una energía superior. Van a ver cómo se les abre todo el mundo, es como un magneto, tú mandas una cosa, dices ‘quiero esto’, entonces de alguna forma se te abren las puertas y se te regresa lo que quieres. 

Quisiera que nos recordara con una anécdota a la primera Susanna. Porque hay una idea detrás, cuidar a los otros, cuidar cada detalle…

Yo tuve el privilegio de nacer en una familia donde se comía estupendamente bien, las abuelas, los abuelos, es algo que ya lo traemos. Todos los domingos en casa había ‘open house’, venía toda la familia.

De mis vivencias más antiguas, yo tendría unos tres años, me acuerdo cómo venían los pioneros a dejar los ostiones, las almejas, los pescados, teníamos un pelícano que se llamaba Rosendo, viví en ese ambiente. 

Mi mamá nos llevaba al mercado y, para mí, era un día de fiesta. Nos llevaba a probar la cochinita rellena que es un platillo típico de Filipinas y típico de Acapulco, Coyuca y esa zona. Ella nos enseñó a comer la comida mexicana y amarla, el agua de limón con chía, el agua de coco y todas las maravillas, que las carnitas, que las chilapitas. 

Con mis hijos igual, me gusta comer en los puestecitos de los mercados. 

Toda la vida, crecí viendo a la persona que ordeñaba a las vacas y, a veces, me echaba un chilguete de leche. Cuando era chiquita, me sentaba junto a la cubeta para ver cómo ordeñaban. 

Mi marido es concertista, somos amantes de las cosas sencillas que hacen la vida hermosa y la comida es algo que puedes compartir con la familia y todos participan. 

Todo el mundo me decía ´por qué no lo haces profesionalmente´, porque la casa siempre (estaba) llena de velas, la alberca, con flores, música. Me decían ‘deberías dedicarte a eso’ y pues así fue. 

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Quisiera preguntarle por esa idea de pedir a una energía divina, después de todos estos proyectos que ha impulsado, cuál es su siguiente petición, su siguiente deseo…

Tengo muchos proyectos, soy delegada de la Cruz Roja desde hace trece años en el Estado,  soy consejera nacional de la misma, represento a la Cruz Roja en Acapulco, me encanta estar con los indígenas.

A mi encanta hacer algo por los demás, en la vida, cuando tú das, se te regresa, cuando tú das un buen servicio, calidad, eres honrada, responsable, nunca le fallas a nadie, toda esa energía buena se te regresa y cada vez se hace más grande.

Siento que también hay que contribuir, no solo el ‘yo ya soy famosa’ y eso, sino qué puedo hacer ahora para ayudar a los demás y agradecer todo esto que se me ha dado, tengo miles de proyectos, de cómo mejorar mi país, de cómo mejorar a Guerrero.

En fin, mi proyecto sería dedicarme a hacer algo por los demás ya más en forma, desde luego que esto (el negocio) siga creciendo, tengo un hijo que es mi brazo derecho.

Usted habla mucho de su amor a Acapulco, ahora de nuevo la ola de violencia ha sido la protagonista de las noticias, ¿cómo le afecta esto emotivamente y personalmente?

Si yo viera que esta ciudad es tan peligrosa como dicen, ya me hubiera ido, yo tengo mi departamento en México y mi negocio en México. 

Sí han habido circunstancias difíciles en la parte de la bahía que han sucedido a la vista de algunas personas. En la parte Diamante, realmente no. 

Acapulco es una palabra que vende y la prensa se aprovecha de eso y se ensaña porque hay cosas que a veces pasan en San Marcos, a una hora de ahí, y ponen ‘Acapulco’.

Así que no tengan miedo de venir a Acapulco, yo tengo cuatro bodas este fin de semana, tuve un evento la semana pasada con 800 gentes, con toda la filarmónica, 60 violines, Juan Gabriel que cantó de las 12 de la noche a las 4 de la mañana, la gente se fue feliz, nadie tiene el clima que tenemos. 

Sigo amando Acapulco, mientras eso que tú dices no trascienda como dicen que es, seguiré viviendo ahí. 

. . . 

Lauri García Dueñas (San Salvador, 1980)

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  Escritora y periodista salvadoreña residente en Acapulco, México.

Acerca de dondecomere

Vivo para comer y para compartir. Ni chef, ni restaurantero, ni muy conocedor. Información por amor a la comida.

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